Un concepto innovador de alta gastronomía

Érase un Gourmet nace de una idea de Sandra Ovies, polifacética empresaria afincada en Asturias. Su misión es dar a conocer las excelencias de la gastronomía nacional y las cajas sorpresa captaron su atención desde el principio. España cuenta 105 alimentos con Denominación de Origen Protegida y muchos de estos no llegan a nuestras mesas. Las mystery box acercan las delicatessen a un público cada vez más amplio y el factor sorpresa añade aquel hype que intriga a los usuarios. Miles de clientes han recurrido a las entregas mensuales de Érase un Gourmet que combinan los manjares de la tradición con los productos gastronómicos más novedosos. Hemos decidido entrevistar a Sandra Ovies para conocer los secretos de su negocio…

Sandra Ovies, emprendedora y fundadora de la tienda online Érase un Gourmet

Vuestro modelo de negocio se centra principalmente en la venta de productos de alimentación cuidadosamente elegidos o producidos, para acercar a los consumidores a una gastronomía de alta calidad. Una oferta de productos de primer nivel para la delicia de cualquier paladar. ¿Cómo nace vuestro proyecto y cómo se integra el modelo de las cajas de suscripción mensual en este contexto? ¿Sugerirías a otras empresas que lo implementaran?

Érase un Gourmet surgió por el gusto por la gastronomía y la curiosidad por descubrir productos nuevos y diferentes. Queríamos demostrar que lo excelente no tiene que ser caro y quien ha dado una vuelta por nuestra tienda lo ha podido comprobar. Nos dimos cuenta de que a mucha gente le apetece conocer productos nuevos, por esto decidimos lanzar nuestras mystery box gourmet. Las cajas son de suscripción mensual y tienen dos precios dependiendo del tamaño. Al abonarte recibirás una caja cada mes y hasta que no la abras, no sabrás lo que lleva dentro. Creemos que las cajas sorpresa pueden acercarte a unos productos delicatessen que de otra forma no conocerías; como las gominolas de vino, la mayonesa con ginebra o la sal de sidra. El factor sorpresa es un aspecto muy valorado por los clientes, por esto estamos encantados de colaborar con empresas como la vuestra.

Sandra Ovies junto con la chef Lara Roguez. La afamada cocinera asturiana ha creado unos productos gourmet originales para las cajas sorpresa de Érase un Gourmet

Más allá de las cajas de suscripción que posiblemente representen una línea marginal de vuestra actividad, muy interesante y original es la participación de la Chef Lara Roguez para la creación de algunos de los productos que vendéis. ¿De dónde nace esta colaboración?

Nuestra marca propia es el punto fuerte de la empresa. Los manjares elaborados por la chef Lara Roguez giran en torno a dos ingredientes de calidad: el aceite de oliva virgen extra y la sidra natural. De esta unión ha surgido un aliño de sidra que hasta entonces no existía en el mercado. Se trata de un producto sano que enriquece cada creación culinaria sin añadir nada de grasa. Otro artículo digno de mención es la sal de sidra que se obtiene humedeciendo la sal con sidra natural; posteriormente se deja a secar para que conserve su textura y tenga todo el aroma y el sabor del licor asturiano. En todo caso, nuestras cajas sorpresa pueden contener otras delicatessen muy apreciadas como el vinagre de sidra, fresas y lavanda, un aliño que ensalza el sabor de ensaladas, gazpachos y verduras

El delicioso vinagre de sidra, fresas y lavanda que podrías encontrar en tu caja sorpresa

A propósito de vuestra relación, el compromiso con las causas sociales es uno de los pilares de tu forma de emprender. De hecho, en Érase un Gourmet apoyáis activamente a la Fundación Ramón. ¿Nos cuentas algo más sobre la natura de vuestra colaboración y la labor humanitaria de la Fundación en el Chad?

Una vez Audrey Hepburn dijo «a medida que crezcas, descubrirás que tienes dos manos: una para ayudarte a ti mismo y otra para ayudar a los demás». Estamos totalmente de acuerdo con sus palabras, además creemos que es un deber moral ayudar a los más necesitados. Por este motivo colaboramos con La Fundación Ramón Grosso donando un porcentaje de la venta de estos productos. La Fundación Ramón Grosso es una entidad sin ánimo de lucro, laica y sin rasgos políticos. So objetivo es llevar la educación y formación a los menores utilizando el deporte como herramienta de motivación, escuela de valores y motor de integración. La misión de esta metodología no es conseguir deportistas, sino formar grandes profesionales que pueden ayudar al desarrollo futuro del país. Sabemos que no acabaremos con el hambre en el mundo, pero tenemos la certeza de dar un apoyo concreto a los más necesitados.

Todos los indicadores hablan de una carrera de las empresas para digitalizar su actividad, también en el campo de la gastronomía. ¿Cómo habéis vivido el último año desde que ha estallado la pandemia del Covid-19 y cómo os ha impactado en el negocio?

El 2020 ha sido un año complicado para todos, eso es indiscutible, pero es innegable que el comercio electrónico ha tenido un auge importante. Creemos que este cambio ha venido para quedarse, por esto añadimos constantemente nuevos manjares. Nuestro objetivo es ofrecer a nuestros clientes un abanico de productos delicatessen cada vez más amplio.

¿Cuáles son tus proyectos para 2021?

Hemos empezado este año con un triple proyecto: lanzar una marca propia de vinos, continuar con la promoción de nuestra marca y la colaboración con la Chef Lara Roguez y, por último, seguir buscando productos para ofrecer a nuestros clientes al mejor precio posible.

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